jueves, 17 de mayo de 2012

«tirar hacia arriba»


Propio del ser humano es aspirar a ascender, superarse a sí mismo en las diferentes facetas de su vida: profesional, social, política, eclesial. Lo cual es perfectamente legítimo, con tal de que no sea un ascender tramposo, un trepar a costa de los demás, sin méritos propios, y para alcanzar cotas de poder cada vez mayores, en lugar de ver cómo servir mejor cada día, recordando siempre las palabras del Maestro: «El que quiera ser primero, sea esclavo de todos».
Toda ascensión limpia exige esfuerzo. Pide paciencia y constancia. Con frecuencia no sabes lo que hay más allá de la cima alcanzada. Otras ascensiones son «imposibles» por definición, y solo se resuelven en la fe y en la entrega confiada al misterio. También Jesucristo, en lo más profundo de su identidad, vivió una entrega confiada al Padre. Un Dios verdadero, Hijo encarnado del Padre, me acompaña así hasta el final de mi vida, hasta mi morir con Él. El Padre lo resucita, y en la Ascensión lo glorifica a su derecha. Esa es nuestra propia esperanza como miembros que somos del mismo Cuerpo, del que Él es la Cabeza.
Es conocida la copla popular «P’a las cuestas p’arriba//quiero mi burro//que las cuestas p’a bajo//yo me las subo». Con otro tipo de lenguaje, pero con la misma sabiduría, santa Teresa dice que hay que «hacerse espaldas»: «Porque andan las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros» (Vida 7,22). Estamos en momentos en que muchos vecinos nuestros lo están pasando mal por causa de unos «mecanismos perversos», que comienzan a ser definidos y denunciados por voces sensatas, de la Iglesia y de fuera de ella. Una corrupción no general pero sí muy amplia, gastos fastuosos, blindajes millonarios, fortunas insultantes, amasadas en la injusticia, pasan por delante de los ojos asombrados de quienes sufren unas situaciones muy duras, de las que son mínimamente culpables y siempre víctimas.
La fiesta de la Ascensión nos invita a «tirar hacia arriba», de nosotros mismos y de los que se sienten más hundidos. Todos hacia arriba, tomados de la mano, unos con otros, nunca los unos sin los otros. La idea de Theilard de Chardin de todo el cosmos convergiendo hacia el punto Omega que es Cristo, nos puede ayudar. Que este día nos ayude a colaborar con Dios en la tarea de atraer a todos sus hijos hacia la casa común de la fraternidad, de la dignidad, del gozo y de la fiesta

sábado, 12 de mayo de 2012

SEGUIMOS INDIGNADOS


Ante el aniversario de 15 M comparto con vosotros el EDITORIAL VIDA NUEVA (revista semanal de noticios religiosas) que me parece muy lúcido y que comparto plenamente. 

Se cumple estos días el primer aniversario del llamado Movimiento 15-M o de los “indignados”, protagonistas de una intensa agenda de movilizaciones por toda España, y cuyo centro neurálgico y simbólico estuvo en la madrileña Puerta del Sol.
Doce meses en los que las asambleas han continuado, pero a nivel más local, con desorganización e, incluso, amagos de escisión. Un movimiento espontáneo acarrea esos problemas. No es buena la ruptura por la falta de unidad. Los problemas pueden resolverse aunando fuerzas.
Razones para la indignación sigue habiendo, y quizás sean más y de más peso que hace justo un año. No se pueden quemar ilusiones, pero sí hay que racionalizar los medios de protesta y de legítima manifestación.
Como hizo entonces, Vida Nueva ahora también reflexiona sobre este movimiento y pregunta a creyentes comprometidos en diversas tareas cómo lo ven y cuál debe ser el papel a jugar: implicarse, distanciarse, compartir, dar esperanza…

Tiene cosas buenas esta nueva revolución juvenil,
entre ellas, que ha sido capaz
de movilizar a todas las generaciones
en la búsqueda de una sociedad mucho más humana.
Se ha repetido, y se repite en círculos eclesiales, que nada humano es ajeno a los cristianos. Es el arranque mismo de la Gaudium et Spes. Por eso, este hecho tampoco debe serlo. Y los creyentes tienen derecho a indignarse, a comprender la indignación, lo cual no significa aceptar algunas demandas y acciones irrespetuosas de grupos que integran el 15-M. Además, para el creyente, la indignación va más allá y se asienta en las raíces de la realidad que se contesta y que indigna.
Tiene cosas buenas esta nueva revolución juvenil y, entre ellas, destaca que ha sido capaz de sacar del letargo a muchos jóvenes, de movilizar a todas las generaciones en la búsqueda de una sociedad mucho más humana, que tenga a la persona como centro y no supeditada al mercado, al dinero o a meros intereses políticos.
Pero para los cristianos, no todo puede quedar en la indignación, que es necesaria como paso a la denuncia profética, sino que debe haber un mensaje de esperanza: que no es nada más y nada menos que Dios está de parte de los crucificados y que el mal y la injusticia son derrotados.
Conociendo esto, el futuro que se nos abre es mucho más alentador, un mensaje que se puede y debe complementar con la Doctrina Social de la Iglesia y con la inspiración que tantas y tantas iniciativas cristianas nos ofrecen cada día. El Papa, en su visita a España con motivo de la JMJ 2011, ya habló de la revolución del amor como camino para salir de la indignación.
La regeneración es tarea de todos,
porque hasta ahora la hemos esperado de otros
sin que llegara, y eso implica
compromiso, trabajo y mucho sacrificio.
Ante una situación económica como la actual, debemos ser los creyentes, de cualquier confesión, punta de lanza: ser los primeros en respetar los derechos de los trabajadores, ser justos con los empleados, ser honestos en nuestro trabajo, hacer justicia con quienes menos tienen…
La regeneración es tarea de todos, porque hasta ahora la hemos esperado de otros sin que llegara, y eso implica compromiso, trabajo y mucho sacrificio. La esperanza de los cristianos es que el mal no nos vencerá, porque ya fue derrotado.
Sobre estas claves, recordamos el 15-M, mirando más allá, invitando a las instituciones a abrir sus puertas a los jóvenes que llegan cargados de ilusión y limpieza y a aportarles la serenidad y otras lecciones positivas de la madurez.
En el nº 2.800 de Vida Nueva. Del 12 al 18 de mayo de 2012

viernes, 30 de marzo de 2012

Pregón de Semana Santa


Se declara abierto el tiempo de la gracia.
Empiezan los días santos, los días grandes,
en que nuestro Señor Jesucristo
dio la más hermosa prueba de amor.
Debemos escuchar cada una de sus palabras,
contemplar sus gestos, sus detalles,
porque es lo más importante que ha sucedido en el mundo.
Palabras y hechos admirables,
que rompen nuestros moldes y nuestros límites.
Por eso, todas las horas de estos santos días
serán insuficientes para estudiar esta historia,
la más sublime historia de amor.

Contemplamos el amor de un Dios que se empobrece,
para enriquecer a los hombres;
de un Dios que se empequeñece,
para ponerse a la altura de los hombres, elevándolos;
de un Dios que se hace siervo,
para lavar los pies de los hombres;
de un Dios que se hace comida,
para alimentar las hambres de los hombres;
de un Dios que se hace cordero,
para cargar los pecados de los hombres;
de un Dios que sufre hasta la muerte,
para dar vida a los hombres:
de un Dios que bajó a los infiernos,
para sacar de las tinieblas a los hombres.
Nunca se ha visto en la tierra
un amor tan limpio y generoso.

Pero veremos también cómo la muerte
fue engañada y vencida,
porque su amor es más fuerte que la muerte,
y nos regaló la luz de la inmortalidad.
Y así nos enseñó que el camino de la victoria
pasa por la derrota,
que el camino de la vida
pasa por la muerte,
que el camino de la luz
pasa por la cruz.

Vive santamente estos días,
para que puedas entrar en la hondura del amor,
que pasa por la hondura del dolor.
Son días gozosos,
porque, aunque se sufra, se vive en esperanza.
Son también días comprometidos,
días de acercarse a todos los que celebran en vivo
estos misterios;
hemos de descubrir la presencia de Cristo doliente
en los que sufren,
en las víctimas que siguen padeciendo la crisis;
descubrir la presencia de Cristo misericordioso
en el que sirve y el que libera;
descubrir la presencia de Cristo resucitado
en el que lucha y en el que espera.

Vive la Semana Santa desde la oración y la solidaridad.
Celebra los misterios sacramentales
y acércate a los sacramentos de la vida.
Carga, si quieres, los pasos de las procesiones,
pero carga siempre con los pesos vivos de nuestros pobres;
llora la pasión y muerte de los hermanos,
porque en ellos sigue su Semana Santa, Cristo.
¿Sabes cuál es la Semana Santa más bonita?
No la de Jerusalén, o la de Roma o la de Sevilla,
o la de tu pueblo...
Es la Semana Santa que logre acortar las procesiones,
que consiga quitar algún paso o alguna estación del Víacrucis:
algún azote o alguna espina menos,
alguna hora menos de agonía y de tortura,
menos caídas y menos lágrimas, menos expolios,
menos crueldad y menos injusticia,
menos sed y menos abandono.

Dedícate, pues, a abreviar los días y las horas de la Pasión,
para que lleguen antes y sean más largos
los días de la Santa Resurrección.

jueves, 12 de enero de 2012

Los 7 criterios de la comunidad que "funciona bien":

Las diócesis de Solsona y Vic invitaron al obispo de Toulon, Dominique Rey, a su congreso sobre Nueva Evangelización del pasado fin de semana (7 y 8 de enero). Dominique Rey, desde el año 2000 pastor de una diócesis de 1,1 millones de habitantes donde apenas un 5% de la población es practicante, pero que tiene un fuerte avivamiento en vocaciones, clero y comunidades, presentó su experiencia en tres extensas presentaciones.

Una enseñanza especialmente interesante fue su lista de los 7 criterios para discernir si una parroquia, diócesis o comunidad está creciendo, "le va bien", y que no pasa necesariamente por tener los templos medianamente llenos. Muchas diócesis españolas, por ejemplo, aún llenan sus parroquias, pero sólo con personas de edad avanzada que inexorablemente tienden a disminuir.

Los 7 criterios de la comunidad que "funciona bien":

1) El pastor tiene capacidad de delegar: cuenta con colaboradores formados y recurre a ellos... No intenta ser un hombre-orquesta que lo realiza todo en persona. Eso significa que dedica esfuerzo y recursos a formar a sus colaboradores.

2) El pastor discierne los dones de los demás y les hace dar fruto. En vez de buscar cómo rellenar tal o cual puesto, se pregunta "¿qué dones y carismas tiene mi gente?" y reorganiza la comunidad (grupo, parroquia, diócesis) de acuerdo a esos dones, es decir, de acuerdo a la gente y sus capacidades.

3) La comunidad es gozosa y se nota. El grupo mantiene el entusiasmo. Tiene capacidad de expresión alegre y huye de una estética moralizante. El gozo y la celebración van primero.

4) La comunidad cambia sus estructuras para adaptarlas al régimen de "Nueva Evangelización". El régimen de "Cristiandad" ya pasó y no tiene sentido mantener estructuras organizativas de esa época que no funcionan en la actual.

5) La comunidad cuida la belleza y dignidad de las celebraciones, sobre todo de la eucarística. La Iglesia no puede ganar al mundo en el terreno del mero espectáculo o la diversión, pero puede ofrecer sacralidad, y mucha gente está buscando sacralidad, reverencia y misterio. "Estuve en Estados Unidos estudiando las mega-iglesias protestantes, enormes locales que reunen 30.000 personas cada domingo, con grandes coros... pero hace unos años que van a la baja, porque con el tiempo sus feligreses se aburren. La gente joven hoy busca más sacralidad. Por eso, la belleza y reverencia en la Eucaristía es importantísima".

6) La comunidad se organiza en grupos pequeños, células y grupos de "iglesia en casas". "Son la clave del crecimiento", dijo. A un recién convertido no le puedes invitar directamente a la Misa del domingo, donde será un número anónimo, no entenderá aún la liturgia y le aburrirá. Le has de invitar al grupo pequeño que se reúne en tu casa para rezar, empezar a recibir enseñanzas, charlar, y escuchar sus inquietudes. Alabó el sistema de células de evangelización parroquial iniciadas en la parroquia italiana de San Eustorgio, Milán, hoy extendidas por varios países. También Sentinelle del Mattino utiliza este sistema de células.

7) La comunidad irradia caridad hacia fuera y entre sus miembros. No basta con el servicio de Cáritas, anónimo. Debe ser una relación entre los miembros de la comunidad que se conocen y ayudan mutuamente, y eso se ve desde fuera. Los feligreses no van a la iglesia (o a su ropero, Cáritas o comedor social) como consumidores de servicios, sino como un miembro con lazos afectivos.

Los últimos puntos y el tema de las células y grupos pequeños llevaron al obispo a un desarrollo más detallado.

"La Redemptoris Missio, en su punto 51, habla de comunidades eclesiales de base, que son lo que hoy llamamos células, que sirven para la formación y la evangelización. Son grupos domésticos pequeños que acogen al nuevo creyente y lo van formando. No podemos llevarlo aún a la liturgia, que no entiende, ni mucho menos pervertir el rito para hacerlo más acogedor. La respuesta son estos grupos pequeños, que también pueden ser de estudio bíblico, de acogida y acompañamiento, de oración, encaminados a un público especializado... El rector de la parroquia ha de velar para que estas células se integren en la parroquia y forma a sus líderes y hace que sigan tratando con alejados de la fe. Cuando la célula crece con más miembros, se divide en dos grupos, y así las células se multiplican. La Nueva Evangelización consiste en salir a la calle, pero también en acoger al que viene atraido por la fraternidad que irradia el grupo, como sucede a menudo en los Cursos Alpha, que atraen porque son acogedores".

martes, 8 de noviembre de 2011

LAS ELECCIONES

COMPARTO CON VOSOTROS UNA REFLEXIÓN QUE ME PARECE INTERESANTE HECHA POR LOS MIEMBROS DEL MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO



LAS ELECCIONES
La democracia española ya ha cumplido más de 25 años, conocemos diferentes elecciones que se han celebrado, y sin embargo, los ciudadanos tenemos las sensación de “cansancio”: otra vez nos van a prometer cosas, para después prometer los mismo a la vuelta de cuatro años. Ante el hecho de las elecciones próximas hay síntomas que preocupan:
*Respecto a los ciudadanos:
-El porcentaje de abstención es alto normalmente en las elecciones.
-Los políticos no gozan ahora de mucha popularidad en las encuestas.
-Los ciudadanos a la hora de votar nos fijamos más en las siglas que en los programas electorales (la letra pequeña).
-Cada vez se vota más por intereses particulares dejando de lado el Bien Común.
-Los ciudadanos tenemos poca preocupación por las cosas públicas; delegamos en los políticos y luego nos dedicamos a criticarles en su gestión.
-El colectivo que peor lo pasa y que es grande, vota poco.
-Las elecciones se juegan en los Medios de Comunicación Social que siempre sirven al que paga moviéndose por intereses particulares.
*Referente a los partidos y los políticos:
-Están muy jerarquizados y  tienen mucha burocracia.
-Están altamente endeudados con la Banca.
-Para llegar al poder utilizan la filosofía del “todo vale”:mentiras, insultos…
-El partido que le toca gobernar no admite críticas y los que están en la oposición no reconocen los aciertos del que gobierna.
-Son parte de la élite de la sociedad con altos sueldos y muchos privilegios.
-Parecen más gestores de recursos que animadores de la sociedad.
-Hay especialización: algunos son políticos de profesión.
También hay personas metidas en la política con un alto grado de compromiso con la sociedad, con una ética diferentes en las que priman las ganas de servir y dedicar su tiempo en los grados medios y bajos del servicio a la comunidad, por ejemplo, en los municipios, haciendo política municipal.

Ante esta situación de democracia de baja intensidad: ¿qué explicaciones encontramos?
*Existe en el ambiente un fuerte individualismo en el que predomina el “yo” al “nosotros”, y por lo tanto se vota al que mejor defienda mis intereses, aunque sea en contra del Bien Común.
*Este espíritu tan individualista  coincide con la disminución del asociacionismo. Hay muchas asociaciones pero con poca participación y colaboración.
*La democracia está más  al servicio del sistema (neoliberal y globalizador) que al servicio de los ciudadanos. Todo está tan globalizado, y sobre todo el dinero, que ya no dirigen los países los gobernantes, sino las multinacionales. El dinero circula sin ninguna traba buscando el máximo rendimiento y cada vez está concentrado en menos manos. Esto hace que se cierre una empresa aquí y que se abra en otro país o continente. La consecuencia final es que los ciudadanos están atados al puesto de trabajo, agobiados por la inseguridad, el desempleo, el trabajo precario; fomentando más el individualismo.
*La universidad imparte una preparación para alimentar el sistema, es una fábrica de títulos tecnológicos y gestores, estando a favor de quien paga y subvenciona.
*Se olvidan los problemas  y necesidades de los más débiles. Que el 30% de la población española tenga sin cubrir sus necesidades, es un indicador severo que la democracia, tal como la vivimos, necesita ser corregida y vivida con espíritu más comunitario, y no tan individualista
*Por parte de algunos políticos hay una búsqueda del poder a cualquier precio. Por parte de los ciudadanos hemos cedido nuestros derechos a los gobernantes. Esto crea descrédito  e indiferencia. La “muerte de las ideologías” funciona en los representantes y en los representados: predomina la gestión más que el para qué, y para el quién del proyecto; se hacen obras pero no se hace pueblo.

Nosotros deseamos que la democracia sea real, económica y no sólo formal (solo votar); ¿Qué valores hacen falta para ello?.
El evangelio y la persona de Jesús de Nazaret nos aportan unos valores que nos pueden ayudar a dar otra orientación a unas elecciones. Para el cristiano la referencia siempre es Jesús de Nazaret, hombre encarnado en la vida de su pueblo sufriente, que pasó por el mundo haciendo el bien y sirviendo a los más débiles. Y  quiso que sus seguidores fuéramos como él: levadura, sal, fermento, luz en el mundo (Mt.5,13.33).
*Servir y no servirse: Él busca en su actuar el bien de las personas y en especial de los más débiles. Y lo hace con una actitud de servicio y no de poder.
*Repartir y no acaparar. Todos conocemos el episodio de los panes y los peces: La clave está en repartir los bienes de la creación y no en acapararlos. Si se acaparan, muchos se quedarán sin comer.
*La tarea, buscar el bien de la persona. Es la preocupación principal de Jesús, por encima de todo. Lo primero: la persona, más si es necesitada.
*No se puede servir a Dios y al dinero.

En conclusión: podemos ser demócratas y construir democracia cada día:

-Practicar la democracia en los ambientes en los que te mueves.
-Regenerar democráticamente las organizaciones populares: sindicatos, partidos, ongs.
-Vigilar la corrupción y atacarla de raíz.
-Exigir debates serios sin insultos o descalificaciones.
-Participar de forma activa después de las elecciones.
-Ser responsable y enterarse de las propuestas diferentes de cada partido.
-Avanzar en la democratización de la universidad y de la banca.
-Pedir listas abiertas en todos los partidos y para todas las elecciones.
-Utilizar más el referéndum.
-Tenemos que votar en contra de los que van a la política con intereses particulares o de empresas, que son corruptos, los que se basan en la mentira o descalificación para obtener mejores resultados electorales.
-Y podemos votar a favor de quien defiende a la persona de cualquier clase y condición por encima del dinero, buscando más derechos para todos, creando más servicios básicos para todos y que participan en la vida política para un mejor servicio a la comunidad.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Domingo XXXII- T. Ordinario

EVANGELIO DE SAN MATEO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
<<Se parecerá el Reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. La necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A media noche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!”
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas diciendo: “Señor, señor, ábrenos”.
Pero él respondió: “Os lo aseguro, no os conozco.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora”>>.



Reflexión
El Ciclo A reserva los tres últimos domingos del Año litúrgico a la lectura del capítulo 25 de San Mateo.
La narración de las “diez doncellas” recoge las costumbres nupciales de los tiempos de Jesús. El Reino de Dios se parece a una boda, uno de los acontecimientos más alegres y festivos de la vida. No participar en ella significaba perderse algo muy importante. El relato es una parábola de crisis, una llamada de atención para no perder la ocasión de participar en la gran fiesta del Reino.
Todo empieza cuando llega el novio. Los invitados, que esperan, entran con él y se organiza la fiesta. Con gran sentido eclesial, Mateo describe a su comunidad cristiana en las diez jóvenes; unas prudentes y otras necias. El evangelista destaca las diferencias y hasta las divisiones que existen en la iglesia. El retraso del novio pone a cada uno en su sitio. Es la alegoría del Señor que llega y juzga: quienes escucharon el Evangelio y lo pusieron en práctica entraron con Él en el banquete de bodas. Pero quienes no hicieron del Evangelio norma de su vida, escucharán del Señor: “No os conozco.” Y Jesús hace oídos sordos ante quienes aparentan lo que no son. Por tanto, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos.”(Mt 7,21).
El texto concluye con la llamada a la vigilancia: “Velad porque no sabéis el día ni la hora.” Muchos cristianos no alimentan su bautismo con la Palabra, los sacramentos, la oración, el sentido de la comunidad... La apatía religiosa de esta época puede aprender del salmista: “Mi alma esta sedienta de ti, mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua” (Salmo 62).



martes, 1 de noviembre de 2011

IV EN CUENTRO DIOCESANO DE CRISTIANOS COMPROMETIDOS EN LA VIDA PÚBLICA

Comparto con vosotros la reflexión de cristianos implicados en lo público sobre la elecciones del 20 N

COMUNICADO

Convocados por la Delegación de Apostolado Seglar, se han reunido, en Trujillo, cristianos presentes en los distintos partidos políticos –alcaldes, concejales y militantes-, representantes de los sindicatos, asociaciones de vecinos, plataforma de parados y sacerdotes que los acompañan en los movimientos de Acción Católica: Rural Cristiano y de la HOAC, para celebrar el IV Encuentro diocesano de cristianos en la vida pública. Han compartido la reflexión sobre: “ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES GENERALES: LA COMUNIDAD POLÍTICA AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD CIVIL. PARTICIPACIÓN Y DEMOCRACIA” y partiendo de la misma desean manifestar que::

1.-  Las elecciones siempre son un momento importante en el desarrollo de la vida democrática, pero éstas del 20-N, especialmente importantes, dada la situación en la que se encuentra nuestra sociedad por el sufrimiento que la crisis económica y las políticas que se están llevando a cabo están provocando en tantas familias trabajadoras, que en nuestra Región de Extremadura -la última de todas por la realidad de pobreza-, se manifiesta en el paro, la  precariedad laboral, la falta de industrialización, de inseguridad económica, de necesidades de alimentación, vestido y vivienda cada día en más personas y familias.   

2.- Hay que decir con toda claridad que las medidas tomadas contra la crisis por los gobiernos de España  y autonómicos, no sólo no la corrigen, sino que la siguen agravando. Por eso, para valorar las distintas propuestas políticas y decidir el voto, hay que preguntarse por las medidas que unos y otros se proponen para dar prioridad a:

+ Las necesidades sociales de las personas y las familias.
+ Erradicar la pobreza y potenciar las políticas de la inversión pública y social dirigida a los más empobrecidos.
+ Fortalecer el tejido productivo y promover un tejido empresarial, digno de tal nombre.
+ Revertir los recortes en los servicios públicos de la educación, sanidad, vivienda y protección social.
+ Revertir la reforma del sistema público de pensiones, avanzando en la garantía de pensiones dignas y justas.
+ Promover en la práctica los derechos familiares de las personas y los sociales de las familias.
+ Revertir las decisiones tomadas de que las rentas más altas, los beneficios de las grandes empresas y el capital financiero paguen menos impuestos. Hay que realizar una reforma fiscal encaminada a una mayor y más justa distribución de la riqueza social.

3.- Como cristianos, presentes en la vida pública y comprometidos en los partidos políticos, pensamos que:

+ Todos los ciudadanos tienen  “el derecho y al mismo tiempo el deber de votar con libertad para promover el bien común” (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 75).
+ Estas elecciones deben servir más que nunca, para expresar con nuestro voto la necesidad de cambiar, porque está en juego la dignidad de la persona y especialmente de los empobrecidos, el respeto y la promoción de los derechos sociales de las personas y de las familias y, la misma democracia. Como dice el Papa Benedicto XVI: “el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad” (CV 25).
+ La comunidad política –el gobierno que salga de las urnas- tiene que estar al servicio de la sociedad y “asegurar el bien común de todos los hombres y de todo el hombre, con especial cuidado de los ciudadanos más débiles, que puedan hallarse en condiciones de inferioridad, para defender sus propios derechos  y asegurar sus legítimos intereses” (Juan XXIII, Pacem in terris, 60).
+ “La Iglesia aprecia el sistema de la democracia en la medida en que se asegura la participación los ciudadanos.. Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana... Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como lo demuestra la historia ( Juan Pablo II, Centessimus annus, 46).
                                                                           Trujillo, 29, Octubre, 2011.